Cannabis, Historia y Cultura

Virus, bacterias y compañía: cómo mantenerlos alejados de nuestras plantas

En el cultivo de cannabis a menudo es necesario enfrentarse a los problemas causados por factores de estrés abióticos o bióticos. El estrés abiótico está relacionado con factores ambientales o con deficiencias del suelo y es más difícil de identificar y clasificar que el estrés biótico, causado por organismos vivos llamados fitopatógenos. Los fitopatógenos pueden ser bacterias, virus, hongos, insectos o incluso la maleza en caso de que se cultive al aire libre. A veces estos factores de estrés pueden ser complementarios, por eso es importante evitar el estrés abiótico para prevenir los problemas causados por factores de estrés bióticos.

Los insectos se encuentran entre los fitopatógenos más comunes y los daños que provocan pueden llevar a la pérdida de toda la cosecha. Por este motivo, a menudo los cultivadores recurren al uso de productos químicos como los comercializados por algunas farmacéuticas como Bayer. La mayoría de estos productos pueden ser perjudiciales tanto para el ser humano como para el medioambiente, hasta el punto de que algunos se venden bajo licencia.

Por supuesto, en el mercado hay muchos remedios compatibles con el cultivo biológico. Los cultivadores que eligen este camino saben que la clave es la prevención y que en la naturaleza existen muchos aliados, como los hongos y determinados insectos, que pueden ayudar en la lucha contra los patógenos. Entre los grower está muy extendido el uso del hongo tricoderma o las micorrizas o de insectos como las mariquitas o los Neoseiulus Californicus . En Internet hay webs especializadas en las que se pueden comprar.

Hay varias formas para prevenir enfermedades e infestaciones. La primera consiste en crear las condiciones ideales para que las plantas puedan defenderse. Si cultivamos de manera orgánica proporcionaremos a nuestras queridas plantas un suelo rico en todos aquellos elementos necesarios para que crezcan sanas y fuertes. De hecho, un suelo vivo proporciona a las plantas vitaminas y antibióticos que las ayudan a defenderse. Además, es sumamente importante mantener la temperatura adecuada, así como la humedad y la circulación del aire en el ambiente.

La mayoría de las veces, sin saberlo, somos nosotros que llevamos insectos y esporas dentro del cuarto de cultivo. Por esta razón, resulta muy útil cambiarse de ropa cuando trabajamos con las plantas y también evitar ir a lugares que hayan sido infestados. Una buena solución es la de colocar un filtro anti-polen que impida la entrada de insectos o, para minimizar los riesgos, podemos cultivar en un curato de cultivo sellado para evitar la entrada de aire exterior.

A pesar de todo ello, no siempre es posible salvar la cosecha sin tener que recurrir a remedios extremos: a veces puede pasar que tengamos que elegir entre perder la cosecha y las genéticas seleccionadas a lo largo de los años o utilizar productos químicos. De todas maneras, cualquiera que sea nuestra elección, la prevención siempre es el mejor remedio para nuestras plantas y para el medioambiente en general.

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Por Hilde Cinnamon, grower residente en Barcelona. IG:@ hilde.cinnamon

 

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