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¿Qué hay detrás del golpe en Bolivia?

El 8 de noviembre de 2019, un golpe militar destituyó al presidente en ejercicio Evo Morales, el primer hombre político indígena en encabezar un país donde la mayoría indígena ha sido oprimida durante mucho tiempo. Desde que ocurrió el golpe, en las calles de las principales ciudades del pais la policía ha empezado a atacar a los ciudadanos, abriendo el fuego contra los que protestaban.
Jeanine Áñe, que ahora lidera el país con el apoyo de las fuerzas armadas, no se hará responsable de los muertos y heridos en el marco de este “estado de necesidad”; de hecho, la autoproclamada presidenta aprobó un decreto que permite a la policía actuar sin restricciones bajo el paraguas de la “legítima defensa “. Pero, ¿qué está pasando realmente en Bolivia y por qué?

A medida que pasan los días, la imagen global se enriquece con detalles. Han hallado algunas grabaciones de audio en las que se pone de manifiesto el papel de la embajada estadounidense en Bolivia en la organización del plan de desestabilización, un plan que confirma el interés en reanudar el imperialismo estadounidense, algo jamás ocultado por Trump. Para el ex presidente de Uruguay, Pepe Mujica, la sospecha es que detrás del golpe esté presente la misma vieja historia de la lucha por la explotación de los recursos, en este caso del litio: “Todos sabemos que en el mundo se está verificando un cambio en el frente de la energía”. 

De hecho, el rol de Bolivia en la escena mundial es mucho más importante de lo que parece: los recursos minerales como la plata, el cobre, el gas natural y el litio son abundantes en el país, en tal medida que posee el 50% de las reservas mundiales de litio. El litio es un componente indispensable para la producción de baterías, como las de los coches eléctricos. Es por eso que el oro blanco, también presente en Argentina, Chile y Australia, se considera “el mineral del futuro” con una industria que duplicará su demanda en 2025.

Para la explotación de litio, principalmente de las salinas de Salar de Uyuni, Morales autorizó en diciembre de 2018 una empresa conjunta entre la estatal Yacimiento de Litio Bolivianos (Ylb) y la alemana Acisa que suministra baterías a clientes como Tesla. A principios de noviembre de este año, sin embargo, el ex presidente canceló el acuerdo. En los últimos meses, la población y las organizaciones locales se movilizaron para obtener mayores beneficios de este acuerdo que consistia en un retorno del 3% para los nativos, mucho menos que el acuerdo que existe en Argentina y en Chile.

Telesur informó en junio que Evo Morales estaba “decidido a industrializar Bolivia mediante la inversión de grandes sumas para garantizar que el litio se procesara dentro del país y luego se exportara solo en forma de valor agregado, como las baterías“.

Los intereses extra-nacionales, en concreto de los Estados Unidos, en contra del plan de Bolivia de independizarse en la producción e industrialización de litio, un proceso de todas maneras muy complejo, han representado el motor del golpe. Según Federico Nacif, profesor de la Universidad de Quilmes y responsable de un grupo de investigación sobre las reservas de litio de América del Sur, “si el golpe contra Morales se consolida, no tengo dudas de que entre las primeras medidas habrá la cancelación de estos proyectos de industrialización independientes“.

Por lo tanto, de momento parece que estamos frente a la misma vieja historia de siempre, aquella que en nombre de la explotación de los recursos pasa por encima de la vidas humanas.

 

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