Cannabis, Historia y Cultura

Usos del Cáñamo – #5

USO PRODUCTOS DE PAPEL

¿El papel? ¡Mejor si es de cáñamo!

La utilización de la fibra de cáñamo para producir papel se remonta a más de hace 2000 años, aunque hoy en día sólo el 5% del papel producido en todo el mundo procede de plantas anuales como el cáñamo o el lino. Pero cuando la imprenta daba sus primeros pasos, el rol del papel de cáñamo fue fundamental: las primeras copias de la Biblia imprimidas por Gutenberg estaban hechas sobre papel de este tipo, así como el boceto de la declaración de independencia americana. Incluso muchas obras de grandes pintores como Van Gogh, se realizaron sobre lienzos de cáñamo.

Fabricar papel con fibra y madera de cáñamo supone importantes ventajas, tanto por su enorme productividad de celulosa (el cáñamo seco contiene más del 60% de celulosa y tiene la ventaja de ser una planta anual, a diferencia de los arboles que tardan decenas de años en crecer y no llegan ni al 50% de celulosa), como por el bajo porcentaje de lignina. Más encima, la fibra y la madera que sacamos de nuestra bendita planta ya son de color blanco y el papel resultante ya está listo para ser imprimido, todo lo contrario de lo que pasa con el papel tradicional, que necesita compuestos químicos dañinos para su tratamiento y blanqueamiento.

Hoy en día, los motivos que sustentan la tesis de un nuevo auge del papel de cáñamo son sobre todo medio-ambientales; es una realidad la explotación y destrucción de los mayores bosques primarios de Europa y también de América.

Según un artículo escrito por Van Roekel en 1994 para la IHA (International Hemp Association), antes del re-descubrimiento europeo del cáñamo industrial de los ‘90, la fibra se utilizaba en el 95% de los casos para papel y productos derivados. Pero debido al elevado precio que tenía la pulpa de cáñamo – 5 veces más alto que la de madera – las aplicaciones se limitaban exclusivamente a filtros técnicos, billetes y papel para cigarrillos. Este mercado ha quedado inalterado en las últimas dos décadas y en 2002 (con la introducción del euro) se perdió una gran oportunidad: en vez de utilizar celulosa de algodón de origen estadounidense, hubiésemos podido usar lino y pulpa de cáñamo europeos para producir nuestros euros. Eso  que hubiese sido más respetuoso hacia el medio-ambiente e incluso hubiera proporcionado grandes beneficios para nuestra economía.

 

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Aviso: todos nuestros artículos son originales y redactados por periodistas profesionales y free-lance

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