Cannabis, Historia y Cultura

Buenas prácticas y aplicaciones para semillas feminizadas, autoflorecientes, tradicionales y con CBD

Desde hace varias décadas el mundo agrícola avanza a través de pruebas y errores. Las lecciones aprendidas han sido revolucionarias, así como las técnicas que se han perfeccionado a lo largo del tiempo y que han permitido garantizar el sustentamiento y el bienestar de comunidades en las que vivir. Pero, dado que la población mundial crece con un ritmo alarmante, presionando a gobiernos y recursos naturales, es imprescindible aprender a coexistir reduciendo el impacto medioambiental tanto del individuo como del grupo.

Hay que tener en cuenta que en este planeta vivimos en entornos distintos los unos de los otros y, sin embargo, todos creemos tener el derecho a acceder a los recursos esenciales necesarios para vivir en comunidades; nuestros sistemas han evolucionado en función de las demandas de la población, tal vez estas demandas han sido verdaderas locuras en cambio, otras veces, han sido nuestra salvación. El caso es que, mientras las distintas poblaciones del mundo reclaman determinados servicios, medicinas y demás productos, nosotros procuramos poner en práctica maneras para satisfacer dichas demandas en distintas zonas climáticas. Sin importar cuanto nos esforcemos, tendremos éxito solo si cultivamos las semillas en ambientes favorables, y a veces artificiales como los invernaderos, ya que algunas zonas tienen un clima demasiado extremo para trabajar. Por tanto, una buena costumbre consiste en aprovechar los aspectos favorables de la geografía y adaptar nuestras herramientas; de esta manera somos capaces de cultivar en gran parte del mundo.

En este artículo vamos a ver cómo optimizar las condiciones de crecimiento para los diferentes tipos de semillas de Cannabis: feminizadas, autoflorecientes, con altas concentraciones de CBD y tradicionales (o regulares). Cabe observar que todos estos tipos de semillas aparecen en la naturaleza, pero debido a factores ambientales y de estrés, mientras que las semillas tradicionales surgen cuando no hay situaciones de estrés en el proceso de crecimiento. Hoy en día, hay mucho interés hacia las múltiples aplicaciones de los diferentes cannabinoides presentes en la planta de cannabis y muchas personas empiezan a cultivarla por primera. El mejor método para cultivar suele ser el más simple, dado que lo sencillo es la esencia del proceso de cultivo; pero también hay que tener en cuenta la zona climática en la que nos encontramos y elegir las variedades más adecuadas.

SEMILLAS TRADICIONALES. Hasta el año 2000 los cultivadores utilizaban semillas regulares, ya que eran las únicas disponibles. Estas semillas producen plantas que puede resultar ser tanto machos como hembras. También hay también un tercer sexo que aparece a veces en las semillas de este tipo y se llama hermafrodito: da lugar a plantas que son hembra y macho al mismo tiempo. Pero este tercer tipo ha sido casi totalmente erradicado en el curso de un largo proceso natural de selección de las variedades de cannabis para uso recreativo. La semilla tradicional sigue siendo la más fiable para el cultivo y ofrece la oportunidad de seleccionar excelentes versiones masculinas y femeninas de una cepa. Se trata de una clase de semilla de la que puedes obtener más cosechas de semillas, y si lo haces en modalidad F1 (semillas híbridas) la planta puede crecer de forma rápida y resultar tan fuerte como un clon de una planta madre. A través de una correcta selección de semillas tradicionales, un cultivador experto o incluso un novato, podrá obtener plantas madres – o machos – ideales para clonar. Es por esta razón este tipo de semillas son una alternativa versátil para aquellos que desean desarrollar una variedad, seleccionar plantas madres para clonar y producir flores, o también guardarlas (en un invernadero con 18luz/6oscuridad) para sacar de ellas cruces y crear semillas híbridas estables F1.

En los últimos 15 años esta clase de semillas perdió popularidad, debido a que requieren espacio y tiempo para el proceso de selección, por no hablar del ojo atento que se necesita para localizar a los machos; por tanto, si estás interesado solo a la producción de cogollos – y no de semillas – escogerás otra opción. De todas maneras, es así que la naturaleza produce nuevas semillas y desarrolla los rasgos de las plantas para adaptarse al ambiente. Utilizar semillas regulares es la mejor elección para todos aquellos que buscan plantas madre especiales, o plantas macho, para conservar. Trabajar con semillas regulares requiere un gran trabajo preliminar de selección, y quizás no es la mejor opción para los que simplemente desean cosechar flores.

La proporción entre plantas hembras y machos con las semillas tradicionales es 1:1. Deberías dejar germinar unas cuantas semillas más para compensar todas la plantas macho que descartarás al principio. Para determinar qué tipo de semilla es más indicado para cada grower, hay un cierto numero de variables a tener en cuenta: condiciones y tipo de crecimiento, disponibilidad de tiempo y espacio, gustos personales y nivel general de preparación. En definitiva, las semillas tradicionales son las más naturales y las menos manipuladas químicamente, son el resultado de un atento proceso de selección agrícola.

SEMILLAS FEMINIZADAS. A diferencia de las semillas regulares, las feminizadas se producen a través de una manipulación química de una determinada planta hembra forzada a cambiar sexo y a producir polen.
La planta femenina tiene el cromosoma XX y su polen masculino, que es inducido químicamente, comparte el mismo tipo XX; de esta manera se ha eliminado el cromosoma masculino y cada planta será hembra. Si lo que buscas es una cosecha de cogollos fácil y rápida las semillas feminizadas pueden ser una solución. En cualquier caso, la planta seleccionada para obtener polen femenino puede resultar hermafrodita, lo que conllevaría algún problema a los cultivadores que se basan en la ausencia del polen para obtener sinsemilla. Muchos grower se resisten a usar cierto tipo de semillas porque requieren saber identificar el sexo de la planta y quitar los machos en el periodo inicial de floración. En efecto, con las feminizadas este aspecto ya no preocupa dado que las plantas siempre serán hembras. No todas las variedades sometidas a este procedimiento se portan igual de bien, pero las que sí, son plantas de floración satisfactorias. Las semillas feminizadas no se anuncian como plantas de selección o como plantas para aportar mejoras genéticas, el motivo es que esta clase de semillas puede ser intersexual o hermafrodita. Dicha tendencia no ha sido erradicada al 100% aunque se ha reducido notablemente en los últimos 15 años.

Las feminizadas resultan útiles para aquellos que puedan tener exigencias de tipo logístico por ejemplo. De hecho, los cultivadores que usan semillas regulares tienden a germinar más semillas, ya que en la cosecha aparecerán machos no deseados. En cambio, si utilizas feminizadas germinarás el número exacto de plantas que quieres. Hermafroditismo e intersexualidad son partes naturales del genoma de la planta de marihuana y la predisposición para ser hermafrodita depende de la genética de cada planta y de algunas otras condiciones. Además las semillas feminizadas NO están modificadas genéticamente, en el sentido de que no se añaden ni se quitan genes de la planta. Las que sí se consideran plantas “alteradas físicamente” por sustancias químicas son las plantas madre, pero de todas formas sus semillas se producen a través de la polinización, es decir de forma natural.

La principal ventaja de usar feminizadas es que se obtiene la parte hembra de la planta es decir, las flores, pero también que no hace falta pasarse con el número de plantas y que los cogollos crecerán sin semillas.

En definitiva, podemos afirmar que se trata de semillas que están dirigidas a esos cultivadores que quieren maximizar la producción de cogollos sin tener que clonar plantas madre o cargarse de trabajo extra como ocuparse de los invernaderos para madres y clones. De todas maneras, con la práctica se emplean 2 semanas para que un clon saque raíces, más otras 2 semanas de crecimiento antes de que empiece a florecer. Un tiempo de crecimiento que es comparable al que necesita una semilla antes de florecer, es decir, un mes.


SEMILLAS AUTOMÁTICAS. Los diferentes tipos de cepas autoflorecientes pasan de la fase vegetativa a la fase de floración en poco tiempo y de forma automática, a diferencia de las variedades que necesitan una proporción normal entre horas de luz y de oscuridad. Son ideales para las temporadas cortas y provienen de una población diferente de las semillas tradicionales y feminizadas. Entrarán en la fase de floración también en caso de que la exposición a la luz sea de 24h.

Normalmente, este tipo de plantas autoflorecientes tardan 10 semanas en completar su ciclo de cultivo. También existen semillas que son a la vez automáticas y feminizadas, su ventaja es doble ya que ofrecen una cosecha rápida sin que sea necesario identificar el sexo de las plantas.

Estas semillas llegan a producir dos cosechas a lo largo de un verano completo. Se trata de variedades que pueden resistir a fuentes de luz exterior y continuar el proceso de floración; por tanto no sufren el estrés del medio en el que se encuentran, a diferencia de lo que ocurre con las regulares y con las feminizadas. No obstante algunas variedades automáticas tienen un rendimiento y unas dimensiones satisfactorias, hay muchas otras que decepcionan a los cultivadores porque producen poco y no son plantas fuertes.

Las semillas autoflorecientes están dirigidas a aquellos que no tienen un sistema de iluminación de interior o que no tienen suficiente espacio para cultivar muchas plantas. Estas semillas resultan ideales para quien no está muy familiarizado con las fases de desarrollo de la planta de cannabis y para quien tiene como objetivo cosechar algo, aun sabiendo que durante el proceso va a cometer algún que otro error.

Como no se puede mantener una planta madre autofloreciente en un estado vegetativo eterno (18 horas de luz/ 6 horas de oscuridad), al contrario de lo que sí se puede hacer con las semillas tradicionales y con las feminizadas, se debe saber que la semilla autofloreciente procede de una población amplia y seleccionada que posee muchas variaciones de fenotipos. Por lo tanto, para reproducir genotipos individuales parecidos, hay que evitar el uso de semillas de generaciones diferentes. Una vez que la semilla ha sido utilizada, es imposible volver a cultivar exactamente el mismo tipo de planta, ya que la leve variación de sus genotipos y fenotipos determina variaciones en el resultado final.

Las plantas automáticas no crecen mucho, lo que permite plantar dos semillas por pie cuadrado (equivale a 0,09m²). El truco para sacar de estas semillas plantas altas y una cosecha importante, es mantener una iluminación constante las 24 horas desde que la semilla germina. Si deseas disfrutar de cannabis de exterior en apenas 10 semanas esta clase de semillas es la opción correcta. Pero cabe destacar que la cosecha y la calidad de las semillas no están a la altura de las que florecen de forma natural, y ni pueden ser tan fiables como las feminizadas. La moda de las variedades automáticas se debe al bajo coste con el que se consiguen cogollos aceptables tanto del punto de vista del paciente medicinal como del usuario recreativo. En general, este tipo de semilla es ideal para los cultivadores novatos que no invierten recursos en un kit de cultivo interior, pero también para los que no tienen experiencia… ¡Esto no quiere decir de ninguna manera que los grower más experimentados no tienen que probarlas!

SEMILLAS ENRIQUECIDAS CON CBD PARA USO MEDICINAL. Las semillas medicinales con CBD están disponibles en diversos formatos: tradicionales, feminizadas y autoflorecientes. Crecen de forma idéntica a las otras semillas de marihuana con fines lúdicos, pero la diferencia es que tienen grandes concentraciones de cannabidiol (CBD) y no de tetrahidrocannabinol (THC). Contrariamente al cáñamo, que normalmente tiene un 3% de THC y entre el 1 y el 3% de CBD y pocos terpenos u otros compuestos, las variedades enriquecidas con CBD suelen tener más del 4% de CBD y THC. Para obtener este tipo de variedades se debe seleccionar, a través de análisis químicas y pruebas de laboratorio, una amplia gama de semillas existentes.

Las variedades ricas de CBD se están volviendo cada vez más populares, debido a los posibles usos médicos y al hecho que se las considera como una alternativa a cierto tipo de medicamentos. Muchas de estas variedades son el resultado de diferentes combinaciones de la proporción entre THC y CBD, por lo que podemos encontrar plantas con 30 partes de CBD por cada parte de THC o plantas con ratio diferentes. Cada vez que obtenemos una planta apta para determinados usos medicinales, es fundamental identificar, a través de pruebas de laboratorio, la proporción y las concentraciones que tiene de CBD, THC y otros compuestos. De esta manera, la persona que la utiliza conoce los compuestos que lleva y en qué medida están presentes. A fin de cuentas, se trata de una planta que tiene una historia muy larga que va desde las semillas hasta las aplicaciones médicas.

La elección de la semilla ideal depende de varios factores, entre ellos qué tipo de cannabis prefieres cultivar y fumar. Es recomendable informarse sobre las distintas variedades existentes, notarás como algunas semillas están pensadas para cultivos de exterior y otras para interior.

Algunas variedades de hierba son más complicadas de cultivar en comparación con otras, de hecho, algunas variedades han sido diseñadas para un cultivo fácil, resistente a los pesticidas y capaces de soportar factores de estrés. El consejo para aquellos que no tienen mucha experiencia, es elegir una variedad simple para cultivar y leer todo todas las opiniones y las experiencias de los que ya la han utilizado. Este procedimiento nos ayudará a conocer el tipo de semilla incluso antes de usarla y dedicarle 3 meses de trabajo.

Dado que muchas empresas no seleccionan semillas sino que las compran y luego las ponen en el mercado con un nuevo nombre, siempre es mejor informarse sobre el tipo de semilla y sobre la fama y fiabilidad del banco que la produce. Recordad… ¡la prueba está en la semilla!

 


Por Scott Blakey aka Shantibaba. Breeder de Mr.Nice Seedbank. Es uno de los mayores expertos del mundo en genéticas y semillas de cannabis. Padre de algunas de las cepas más famosas del mundo como White Widow y Super Siver Haze.

 

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