Arte urbano, lifestyle

Eclipse de cemento: tan pequeños, tan fuertes, tan incómodos

Mucho se habla de la sostenibilidad ecológica y del cambio climático, de cómo combatirlo, de cómo vivir más en armonía con la naturaleza y de cómo sensibilizar la población sobre este tema. A menudo, me pregunto qué necesita la gente para comprender que la contaminación y el calentamiento global son problemas reales que necesitan nuestra atención y compromiso. Pero como pasa muchas veces, las palabras por sí solas no son suficientes y entonces le toca al arte jugar un papel importante en la difusión de estos asuntos.

Isaac Cordal es un artista urbano español de 42 años que reside en Bélgica. Posee la capacidad de hechizar y obligar el observador a reflexionar sobre varios temas como la política, la polución, la economía y sobre todo la relación del ser humano con el cambio climático.

El elemento que nunca falta en sus obras, son pequeñas estatuas de cemento que no superan los 20 centímetros y que retratan a hombrecillos con el rostro no muy definido pero que comparten traje y el típico maletín de hombre de negocios. «En esta sociedad que nos quiere exactamente iguales, todos recibimos la misma educación y los mismos valores – afirma Isaac en una entrevista – y el cemento es nuestra huella sobre la naturaleza». Uno de sus trabajos más recientes se titula “Politics discussing on global warming” y ha sido presentado en una plaza de Berlín, exactamente en un charco en el suelo, y la verdad es que su impacto es más efectivo que todos los artículos y ensayos que se han publicado hasta ahora.

La instalación está compuesta por un grupo de miniaturas que representan a políticos discutiendo sobre el calentamiento global mientras están prácticamente sumergidos por el agua. El mensaje es claro y contundente: la clase política habla desde hace tanto tiempo sobre si este tema es un tema real o no, que se encuentra sumergida por el deshielo y por el cambio climático. Esperemos que estos políticos se den cuenta pronto y encuentren soluciones, antes de acabar sumergidos como pasa en la obra de Isaac Cordal.

Por E. Pirana

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