Cannabis, Historia y Cultura

Usos del Cáñamo

HISTORIA + USO LÚDICO/ESPIRITUAL/RELIGIOSO

Cáñamo: raíces en la historia de la humanidad.

El cáñamo es una planta que ha acompañado al hombre durante miles de años. Es originaria de las regiones de Asia Central y en el curso de los siglos se ha extendido por todas partes, sobreviviendo a cualquier adversidad del medio-ambiente. La encontramos en toda la región del Mediterráneo y en el continente americano, en las regiones del interior de África y en el norte de Europa, en el continente australiano y en el lejano oriente.

En una tabla asiria del rey Asurbanipal (siglo ocho a.C) que se encuentra en la Royal Library, llaman a la planta “qunubu” o “qunapu”, términos muy similares al semítico “kanbos” y al chií “cannabis”; esto sugiere que el origen etimológico y cultural de la palabra radica en las civilizaciones de Asia Menor. En esta zona la cosecha del cannabis – planta ampliamente utilizada por su fibra desde tiempos muy remotos – era para muchas personas una ocasión para reunirse y celebrar: el fuerte aroma y los efectos psicoactivos de la planta se experimentaban colectivamente. Estas ocasiones se transformaron pronto en ceremonias culturales y religiosas en las que se reunía toda la sociedad matriarcal, típica de los pueblos locales, para celebrar el culto de los muertos, los sacrificios purificadores y otros rituales místicos. Tales ceremonias eran centrales en la cultura de los chiíes y de otras comunidades, y por eso podemos suponer que los baños de vapor que hacían los antiguos habitantes de Europa Oriental tengan el mismo origen (cannabis en eslavo es “kepati”, en ruso “kupati”).

Más allá de sus usos espirituales, el cáñamo es desde siempre un recurso: el testimonio más antiguo de un manufacturado hecho de cáñamo se remonta a 9000 años atrás; se trata de un tejido hallado en 2013 por el profesor Ian Hodder, en la zona arqueológica de la antigua ciudad de Çatalhöyük en Turquía, una de las areas más grandes y mejor conservadas del periodo Neolítico que hay en el mundo.

También el uso medicinal y terapéutico del cannabis tienen sus raíces en los tiempos más remotos de la humanidad. El primer tratado médico en el que aparecen escritos los beneficios del uso de la marihuana se remonta al año 2737 a.C y fue recopilado por el emperador Shen Nung. Otro país pionero en el uso medicinal de la planta fue la India. Entre el segundo y el primer siglo a.C las diferentes tribus nómadas de Asia Central migraron, favoreciendo de este modo la difusión del cannabis en la cuenca del Mediterráneo, en Europa y en Oriente medio. Durante siglos ha estado presente en las farmacopeas europeas como tratamiento anestésico, antiinflamatorio, para tratar hemorragias, infecciones y otros trastornos.

La historia del cannabis como fármaco se interrumpe de forma repentina, al menos en América y en Europa, justo antes de la segunda guerra mundial (debido a la llegada del petroleo y de un auténtico complot para hundirla y hacerla desaparecer). Hay que esperar hasta los ‘70 para observar una nueva valorización de la planta, precisamente con el libro del doctor Lester Grinspoon “Marijuana reconsidered” (1971), que es el primer texto “moderno” que vuelve a examinar de forma crítica y sin prejuicios la literatura científica antigua y reciente.

Hoy en día, el cannabis acapara la atención en muchos países ya que se puede utilizar como tratamiento para múltiples patologías. Además, los modernos métodos de investigación científica han confirmado la eficacia de muchos de los efectos terapéuticos descubiertos y utilizados en el pasado, e incluso han encontrado nuevas aplicaciones.

Al mismo tiempo sus innumerables usos industriales son cada vez más valorados y desarrollados en cada rincón del mundo.

USO MÉDICO

¡El cáñamo es medicina!

El cannabis es una sustancia natural con múltiples virtudes terapéuticas. Se trata de una planta magnífica que suma más de 400 componentes entre los cuales destacan los terpenos, los flavonoides y los ácidos grasos, a parte de los cannabinoides que son el compuesto principal. Hasta la fecha se han descubierto más de 100 de éstos y su peculiaridad es que se unen a nuestro sistema endocannabinoide, que produce sustancias muy parecidas a las del cannabis y que tiene receptores específicos, esparcidos por todo el cuerpo, que se activan con estas sustancias químicas presentes en la planta.

Cada vez son más los científicos convencidos de que el futuro de la medicina es estudiar este sistema endocannabinoide – formado por receptores y endocannabinoides producidos por nuestro organismo – que regula actividades del cuerpo tales como dolor, espasticidad, humor, apetito y ansia.
El THC fue el primer cannabinoide en ser aislado, exactamente en 1964 por el doctor Raphael Mechoulam. Tiene muchas propiedades terapéuticas y es el único que es psicoactivo, es decir que es el responsable del típico efecto “colocón” asociado al cannabis.

Todos los demás cannabinoides no son psicoactivos y tienen diferentes características y efectos medicinales. En los últimos tiempos la investigación científica se esta dedicando mucho al CBD, cannabinoide con propiedades contra el dolor y anti-psicóticas, pero sobre todo anti-espásticas, muy aptas en enfermedades neurológicas, especialmente para uso pediátrico.

En España la situación del cannabis medicinal no es de las mejores, pero hay avances y se va progresando poco a poco; hoy en día, la única patología por la que es legal recetar el único medicamento a base de cannabis disponible en el mercado, es la espasticidad en la esclerosis múltiple. Sólo en ese caso es posible acceder de forma legal a un producto derivado del cannabis. Todos los demás pacientes quedan fuera, no obstante está ampliamente comprobado que el cannabis es eficaz en muchas otras patologías como lesiones de médula espinal, tratamiento para dolores crónicos, Parkinson, Alzheimer, epilepsia, como anti-emético durante quimioterapia, radioterapia y terapias para VIH, como estimulador del apetito, hipotensor del glaucoma, etc.

De todos modos, es posible consumir cannabis a través de destilados e infusiones, pero hay que añadir grasas para que los cannabinoides tengan sus efectos, ya que por sí solos no se disuelven en agua, no son hidrosolubles; también puedes beneficiarte de la marihuana con extractos, para ingerir o para utilizar como pomada; e incluso a través de porros y vaporizadores. Estos últimos están cada vez más al centro de la atención porque el vapor permite asumir los principios activos en concentraciones mayores, a diferencia de la combustión que libera sustancias tóxicas.

Otros productos sobre los que las empresas se están volcando son las nuevas genéticas de cannabis con un alta ratio de CBD:THC. De hecho, el CBD, a parte de las virtudes terapéuticas ya mencionadas, contrarresta los efectos psicoactivos del THC y por ello en Norteamérica los médicos recetan estas genéticas a pacientes muy sensibles al THC, a gente mayor e incluso a niños.

En España la situación sobre el uso medicinal del cannabis es una cuestión que por fin, se empieza a debatir a nivel político, gracias al valioso trabajo de algunos médicos, científicos, pacientes y muchas asociaciones del universo cannábico que siguen luchando por su regulación.

 

USO EN CONSTRUCCIÓN

Una casa hecha de cáñamo.

Gracias a los materiales de construcción de origen natural, es posible desarrollar un nuevo sector de construcciones más en armonía con el hombre y el medioambiente. La bio-construcción puede ser la clave para que el sector de la vivienda vuelva a crecer, esta vez desde el punto de vista de la sostenibilidad.

Si mezclamos cañamiza – parte leñosa del tallo de la planta de cáñamo – con agua y cal, obtenemos un material natural utilizable para la construcción que es equivalente al cemento. Además, a partir de este material biológico podemos sacar ladrillos o incluso utilizarlo como revoque aislante.

Se trata de un material que ha empezado a utilizarse en la obra hacia los primeros años de la década de los 90, pero cuyo uso se remonta a siglos atrás: en el sur de Francia los arqueólogos han hallado un puente de la época merovingia de entre el año 500 y el 750 d.C, construido con un conglomerado de cal y cáñamo.

Este compuesto 100% ecológico puede utilizarse en gran variedad de aplicaciones, incluidas las domésticas, comerciales e industriales: como llenado de muros, aislante para techos, revoque aislante para paredes exteriores e interiores y hasta losa para pisos.

Aún más sorprendentes son las propiedades que este material tiene, entre ellas su capacidad aislante: de hecho elimina cualquier forma de puente térmico, evitando pérdidas de calor desde el interior. Gracias a la capacidad que tiene la cañamiza de absorber grandes cantidades de vapor de agua, las paredes de un edificio de cáñamo y cal pueden respirar y absorber la humedad para luego liberarla a través de la evaporación. Esta característica evita que se desarrolle humedad y el consecuente deterioro del interior del material, a parte de favorecer la reducción del nivel de humedad en el interior del edifico. En general, las ventajas son las de tener un ambiente más salubre y natural, que necesita menos calefacción en invierno y refrigeración en verano, consiguiendo rebajar el precio de los gastos de energía. Otra importante propiedad es el aislamiento acústico que proporciona, así como protección de plagas y resistencia natural a los incendios – sin tener que añadirle sustancias tóxicas que retrasan las llamas. Pero esto no acaba aquí, ya que el cáñamo también es capaz de capturar CO2 de la atmósfera: basta con pensar que el sector de la obra representa por sí solo, cerca de un 30% de emisiones totales de gas de efecto invernadero, mientras que toda la cadena de producción de cal y cáñamo es carbon negative es decir, quita más CO2 del ambiente del que libera. Se estima que una tonelada de cáñamo secado puede absorber 325 kg de CO2. La universidad de Bath ha calculado que, sin contar las emisiones debidas al transporte o a la elaboración, un metro cuadrado de mampostería de cáñamo y cal con agua quita 35 kilogramos de CO2.

Por último, hay que recordar que se trata de materiales bio-degradables y, por tanto, reutilizables simplemente volviéndolos a amasar.

USO TEXTIL

¡Viste cáñamo!

El tejido para prendas, decorado, cuerdas y alfombras se obtiene de la fibra de la planta de cáñamo. Italia y otros países del Mediterráneo estaban entre los mayores productores y la calidad era de primera; a partir del cáñamo se sacaban cuerdas y velas para embarcaciones, ajuares para esposas, lencería, mantelería, toallas de baño, fundas para sofás y colchones.

A esta fibra se la consideraba como oro verde: un producto con una gran valor añadido, trabajado de forma artesanal y que permitía el sustentamiento de enteros núcleos familiares. Pero la disminución de los cultivos de cáñamo que tuvo lugar el pasado siglo, impidió que se pasase de una elaboración artesanal a una industrial, que consistía en la mecanización de los procesos de elaboración como la maceración y el sucesivo peinado. El resultado es que hoy en día, casi no existe la posibilidad de producir tejido de cáñamo en el área del Mediterráneo, y el que se consigue es importado desde el extranjero, principalmente China y Europa del Este.

Y teniendo en cuenta que el algodón es uno de los cultivos que más contaminan el planeta, mientras que el cáñamo casi no requiere herbicidas o fitofármacos, tendríamos sobrados motivos para ir por este camino aunque habría que invertir muchos recursos en ello.

Como tejido, gracias a su fibra hueca, el cáñamo es fresco en verano y caliente en invierno. Tiene propiedades antibacterianas y antifúngicas y es capaz de absorber la humedad del cuerpo manteniéndolo seco; además absorbe los rayos infrarrojos y los UVA hasta el 95%.

Resiste a los desgarros 3 veces más que el algodón y de todas las fibras naturales es la que mejor resiste al desgaste.

USO PRODUCTOS DE PAPEL

¿El papel? ¡Mejor si es de cáñamo!

La utilización de la fibra de cáñamo para producir papel se remonta a más de 2000 años atrás, aunque hoy en día sólo el 5% del papel producido en todo el mundo proviene de plantas anuales como el cáñamo o el lino. Pero cuando la imprenta daba sus primeros pasos, el rol del papel de cáñamo fue fundamental: las primeras copias de la Biblia imprimidas por Gutenberg estaban hechas sobre papel de este tipo, así como el boceto de la declaración de independencia americana. Incluso muchas obras de grandes pintores como Van Gogh, se realizaron sobre lienzos de cáñamo.

Fabricar papel con fibra y madera de cáñamo supone importantes ventajas, tanto por su enorme productividad de celulosa (el cáñamo seco contiene más del 60% de celulosa y tiene la ventaja de ser una planta anual, a diferencia de los arboles que tardan decenas de años en crecer y no llegan ni al 50% de celulosa), como por el bajo porcentaje de lignina. Más encima, la fibra y la madera que sacamos de nuestra bendita planta ya son de color blanco y el papel resultante ya está listo para ser imprimido, todo lo contrario de lo que pasa con el papel tradicional, que necesita compuestos químicos dañinos para su tratamiento y blanqueamiento.

Hoy en día, los motivos que sustentan la tesis de un nuevo auge del papel de cáñamo son sobre todo ambientales; es una realidad la explotación y destrucción de los mayores bosques primarios de Europa y también de América.

Según un artículo escrito por Van Roekel en 1994 para la IHA (International Hemp Association), antes del re-descubrimiento europeo del cáñamo industrial de los ‘90, la fibra se utilizaba en el 95% de los casos para papel y productos derivados. Pero debido al elevado precio que tenía la pulpa de cáñamo – 5 veces más alto que la de madera – las aplicaciones se limitaban exclusivamente a filtros técnicos, billetes y papel para cigarrillos. Este mercado ha quedado inalterado en las últimas dos décadas y en 2002 (con la introducción del euro) se perdió una gran oportunidad: en vez de utilizar celulosa de algodón de origen estadounidense, hubiésemos podido usar lino y pulpa de cáñamo europeos para producir nuestros euros. Eso que hubiese sido más respetuoso hacia el medio-ambiente e incluso hubiera proporcionado grandes beneficios para nuestra economía.

USO ALIMENTARIO

¡Come cáñamo!

Las semillas de cáñamo son, sin lugar a dudas, uno de los alimentos más completos que existen en el mundo.
Tanto las semillas como el aceite que se consigue al prensarlas en
frio, se consideran una vacuna nutricional, ya que asumirlas con regularidad te hace más resistente a los estímulos agresivos que proceden del exterior.
Puedes consumirlas añadiéndolas al yogur, sopas, salsas, pestos y ensaladas, o bien sacar harina de ellas para preparar galletas, tartas, pan y otras delicias.

Los motivos principales por los que es buenos consumirlas son:

1. Contienen más del 25% de proteínas compuestas por aminoácidos esenciales, excelentes cantidades de vitaminas (A, E, B1, B2, C, PP…) y minerales (hierro, calcio, magnesio, potasio, fósforo)

2. Las semillas de cáñamo contienen altos niveles de vitamina E, que es uno de los antioxidantes más importantes, a parte de tocoferol y fitol.

3. Ciertas investigaciones sugieren que las semillas y el aceite de cáñamo pueden ayudar a bajar el colesterol y a prevenir los problemas relacionados con sus altos niveles.

4. Una investigación publicada en 2005 ha determinado que los beneficios sobre colesterol y piel vienen de una “rica y equilibrada presencia de PUFA (ácidos grasos poliinsaturados) en este aceite de cáñamo”, que puede utilizarse como pomada antiinflamatoria en caso de enrojecimiento de la piel y dermatitis.

5. El aceite contiene una ratio 3:1 de grasos esenciales Omega – 6 y Omega3. Esta es la proporción ideal recomendada por la OMS en relación a la salud cardiovascular. Ningún otro aceite vegetal contiene tales cantidades de grasas en estas proporciones.

6. Un estudio publicado en 2007 ha concluido que las semillas de cáñamo podrían impedir la coagulación de la sangre, lo que “puede ser beneficioso para protegerse contra los golpes de coágulo provocados por los infartos”. Otra investigación sugiere que las mismas semillas ofrecen protección contra el ataque ictus. Por último, la American Chemical Society afirma que “pueden tener efectos nutricionales positivos y efectos fisiológicos beneficiosos en lo que se refiere a prevención de enfermedades coronarias y cáncer”.

7. El mismo estudio concluye que el nivel de Omega – 6 “proporciona un elevado valor farmacéutico en las enfermedades coronarias degenerativas”. Según sus autores entre estos trastornos se incluyen aterosclerosis, patologías cardiovasculares y Alzheimer.

8. Las semillas de cáñamo contienen un tipo de esteroles y alcoholes conocidos por ser capaces de reducir las inflamaciones.

9. Si se toman con continuidad, el aceite y las semillas de cáñamo mejoran el metabolismo basal y contribuyen a reforzar el sistema inmunitario.

10. Gracias a sus capacidades antiinflamatorias el aceite y las semillas combaten algunas patologías inflamatorias del sistema respiratorio.

USO COSMÉTICO

Cáñamo para el cuerpo

El aceite para uso alimenticio tiene muchas propiedades benéficas y se utiliza en cosmética en toda una serie de productos para el cuidado personal: jabones de ducha, cremas anti-envejecimiento, lociones de afeitar y muchos otros.

En la literatura herborista el cáñamo se utiliza para mantener la piel elástica y firme, a parte de poderlo utilizar como nutriente, gracias a sus ácidos grasos poliinsaturados Omega-3 y Omega-6. El extracto de semillas contiene también vitamina E, que contrarresta la formación de radicales libres. Además, sus efectos pueden aumentarse si combinamos el cáñamo con otras plantas que estimulan la producción de colágeno y elastina.

Es importante notar que las nuevas investigaciones científicas describen las arrugas como micro inflamaciones de la piel y por tanto, las plantas con propiedades antiinflamatorias y anti radicales libres – por ejemplo cáñamo y caléndula – son capaces de reducir su aparición.

En la planta de cannabis la presencia de grasos ácidos esenciales se sitúa entre el 60 y el 75% del total, aportando propiedades antiinflamatorias y regeneradoras que ayudan en el tratamiento y prevención de enfermedades de la piel tales como el eccema; algunos estudios aconsejan su utilización en caso de psoriasis y xerosis, además es útil para aliviar las irritaciones de la piel o para reducir la formación de cicatrices. Se puede utilizar de forma local en el caso de enrojecimientos del cutis aplicándolo para masajear la parte interesada o sino sobre el pelo todavía húmedo para obtener un efecto revitalizador (dejar durante al menos 10 minutos).

En definitiva, se trata de un perfecto anti-aging natural que forma parte del listado de lípidos vegetales con cualidades útiles al mantenimiento de un buen estado de salud de la piel.

Es un producto que la piel absorbe rápidamente y, a diferencia de otros tipos de aceite, no es pegajoso y no deja rastro de pringue, tanto es así que muchas mujeres declaran utilizarlo como base para el maquillaje.

Es lenitivo, vigorizante, re-equilibrante y nutritivo. Es un producto excelente tanto en su forma pura como mezclado con aceites esenciales.


USO PLÁSTICO

¡El cáñamo es plástico!

Es posible sacar del cáñamo un bioplástico completamente natural, biodegradable y compostable que bien podría competir con el precio de aquellos materiales derivados del petroleo que utilizamos hoy en día. Pero la ventaja es que tendría mejores características en lo que se refiere a resistencia y ligereza.

Ya existen varios bioplásticos realizados con celulosa y fibras de cáñamo; estos materiales pueden llegar a estar formados por estas sustancias naturales en concentraciones del 50 hasta el 100%.

El sector automovilístico es uno de los principales utilizadores de este tipo de producto, que permite construir coches más ligeros y con mejor rendimiento, pero también toda la industria de envases está prestando bastante atención a este tipo de materiales. En China (actualmente uno de los mayores productores de bioplástico de cáñamo) ya producen muchos objetos de uso cotidiano con este material, por ejemplo las fundas para móviles, pero también se utiliza en otros ámbitos como la decoración, electrónica de consumo, gafas, juguetes, etc. La gran ventaja del cáñamo es que – a diferencia del plástico – no es tóxico en absoluto.

Otro sector que está experimentando un gran crecimiento es el de las impresiones en 3D, donde ya se han presentado materiales a base de cáñamo útiles para crear objetos.

Por tanto, el cáñamo es el cultivo más eficaz para la industria del plástico eco-sostenible y se puede hacer servir para complementar, o incluso sustituir, materiales plásticos de nueva generación como el PLA (acido polilatico), el PHA y el PBS – todos polímeros derivados del maíz, trigo o remolacha que se utilizan para producir plásticos biodegradables y compostables.

Un reciente informe del World Economic Forum (WEF) explica que, hoy en día, hay 150 millones de toneladas de plástico en los océanos, y si seguimos con este ritmo sin cambiar modelo productivo, en 2025 habrá 1 de plástico por cada 3 toneladas de peces. En cambio, antes de 2050, el plástico superará el peso de toda la fauna marina.

USO COMBUSTIBLE

Combustibles de cáñamo: del biodiésel al pellet.

La palabra biomasa, desde el punto de vista energético, se refiere a todas aquellas sustancias de origen biológico en forma no fósil que pueden ser aprovechadas como fuentes de energía.

El cáñamo, a parte de ser utilizado para conseguir bioplástico, puede servir como biocombustible, una fuente sostenible y natural de carburante. La famosa Hemp Body Car creada por Henry Ford en 1941, tenía el bastidor hecho de bioplástico de cáñamo y se alimentaba con etanol, obtenido siempre a partir de la misma planta.

Según el Departamento de Energía de los Estados Unidos, el cáñamo es el  productor de combustible a partir de biomasa que menos especialización requiere, tanto en el cultivo como en la transformación de los productos vegetales.

Los hidrocarburos del cáñamo pueden ser transformados en un amplio número de fuentes de energía a partir de biomasa: pellet, combustibles líquidos y hasta gas. Claramente un desarrollo del uso de biocarburantes podría reducir mucho nuestro consumo de combustibles fósiles y nuestra utilización de energía nuclear.

El cáñamo puede proveer dos tipos de combustible: biodiésel, obtenido a partir del aceite que se consigue del prensado de semillas y etanol o metanol, obtenido gracias a la fermentación del tallo de la planta. La idea de emplear aceite vegetal como carburante se remonta al año 1895, cuando el doctor Rudolph Diesel presentó su motor en la Exposición Mundial de Paris de 1900; este primer modelo utilizaba aceite de cacahuete.
El biodiésel es el único combustible alternativo que respeta los principios de combustión convencionales: no es necesario aportar modificaciones a los vehículos; puede ser usado y almacenado como el petroleo, pero es más seguro de transportar ya que es completamente biodegradable. Se trata de un combustible ya muy comprobado, más de 20 años de uso en Europa y además contiene cerca del 11% de oxígeno (en peso) y nada de azufre. Más encima, prolonga la vida útil de los motores diésel porque lubrifica más y también mejora el consumo de combustible, la potencia de salida y el par motor.

Varias investigaciones de la University of Connecticut (llevadas a cabo en 2010 por el equipo del prof. Richard Parnas) ponen en evidencia su eficaz capacidad de conversión (el 97% del aceite de cáñamo se transforma en biocombustible) y la posibilidad de utilizarlo a temperaturas más bajas si lo comparamos con otros bio-diésel en comercio.

—————————————————————————————————————————————–

Aviso: todos nuestros artículos son originales y redactados por periodistas profesionales y free-lance.

Leave a Comment

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*